Objetivos de la Lección 4

  • Empezar a edificar la casa que Dios desea en las reuniones de grupos y celebración.
  • Que cada miembro del grupo aprende que tiene una parte importante en edificar a los demás.
  • Que la reunión de grupo sea un tiempo en lo cual los miembros hablan la Palabra de Dios los unos a los otros, cantando, profetizando y ministrando juntos.

Textos Centrales:
Colosenses 3:16 La palabra de Cristo habite ricamente en ustedes. Instrúyanse y exhórtense unos a otros con toda sabiduría; canten al Señor salmos, himnos y cánticos espirituales, con gratitud de corazón.” (Col 3:16)

1 Corintios 14:1, 31  “Ustedes vayan en pos del amor, y procuren alcanzar los dones espirituales, sobre todo el de profecía. 31 …así todos podrán profetizar por turno, a fin de que todos aprendan y sean exhortados.

Introducción

Piensa en una gaveta y como está armada. La guía tiene que entrar en la apertura de abajo de la caja. Y así puede entrar y salir y servir a uno. Así está dispuesta a funcionar en su propósito. Las piezas, cada uno, tiene su trabajo y sirve para un funcionamiento cómodo. La actitud de cada uno de nosotros en la reunión cristiana de servir su propósito en ALABAR a Dios y HACER EL BIEN a los demás nos preparará para crear un templo, una habitación para Dios. Si cada uno de los sacerdotes de esta casa tiene una actitud de corazón así, estará listo para edificar la casa de Dios. Aqui hay dos actitudes mas que necesitamos para ser eficaces en construir la casa de Dios:

  1. Ser Dispuesto a Expresar el Poder de Cristo

    Dios dijo a Moisés: “Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y un pueblo santo.” (Ex 19:6). Y Moisés dijo a los israelitas, “¡Cómo quisiera yo que todo el pueblo del Señor fuera profeta! ¡Cómo quisiera yo que el Señor pusiera su espíritu sobre ellos!” (Num 11:29) Dios así expresa su deseo para la operación del Espiritu Santo entre CADA UNO de sus hijos. Pero lo judíos fallaron por su desobediencia. Nosotros somos el pueblo de Dios ahora, llamados a cumplir los deseos de Dios. Dios quiere que funcionemos no sólo como sacerdotes, pero como profetas—expresando a Cristo a los demás.

    Podemos expresar a Cristo cuando estamos dispuestos a comunicar su amor, verdad y poder a los demás en las reuniones cristianas en la Casa de Dios usando los dones espirituales que nos dio. Uno de esos dones es el don de profecía.

    No es decir que ocupamos el puesto de profeta, ni que tengamos la autoridad de los profetas del antiguo testamento. No estamos contando el futuro, reprendiendo pecados o dando instrucción específica. Estas son funciones de un profeta. Aunque no todos tienen el puesto de un profeta, todos pueden profetizar.

    Pablo dijo a los Corintios: “Ustedes vayan en pos del amor, y procuren alcanzar los dones espirituales, sobre todo el de profecía. …así todos podrán profetizar por turno, a fin de que todos aprendan y sean exhortados.” (1 Cor 14:1, 31)

    Vamos a ver a que se refiere al hablar de la profecía en el nuevo testamento. Pablo lo dijo en 1 Corintios 14:3 “Pero el que profetiza les habla a los demás para edificarlos, exhortarlos y consolarlos.


    ¿Que clase de actitud necesitamos para expresar a Cristo en la reunión? Primero debemos creer que Dios siempre anhela edificarnos, exhortarnos, y consolarnos. Y si es así, entonces él siempre está hablando. 

    Él nos trae a memoria la Escritura, nos da revelaciones, nos motiva a motivar a los demás. Su Espiritu habla como las holas de la radio que siempre están en el aire, pero que requieren una radio para detectar y comunicar las holas en bocinas. En la reunión de grupo o en la celebración o reunión de oración, tenemos que afinar el oído del corazón y mente a la frecuencia de Dios. Así siempre estaremos listos para oír su voz.

    Esto hacemos porque amamos a los demás y porque Dios quiere edificarlos, exhortorlos, y consolarlos. Cuando estamos juntos en una reunión, podemos siempre buscar la señal del Espiritu Santo. A veces uno camina entre las personas y encuentra la señal y escucha y hablo lo que Dios le muestra. A veces es un imagen en la mente, a veces es una frase y a veces es una impresión. Pero siempre y cuando estamos motivados por el amor, hay deseo de edificar, exhortar y consolar a los demás.

  2. Ser Dispuesto a Enseñar y Exhortar el Uno al Otro.

    La primera actitud importante en la reunión cristiana para edificar a los demás es ser dispuesto a alabar a Dios y darle gracias. La segunda es, ser dispuesto a expresar el poder de Cristo el uno al otro. La tercera actitud que los edificadores de la Casa de Dios necesitan tener es la disposición de “enseñar y exhortar” el uno al otro. En la Casa de Dios, no hay sólo una manera de comunicar una enseñanza. Normal-mente llegamos a una reunión cristiana y UNA SOLA PERSONA habla a todos los demás. Es una manera bíblica para enseñar y exhortar. Pero es solamente UNA de las diferentes maneras que enseñaban en la biblia.

    Leamos lo que Pablo dijo a la iglesia de los Colosenses: “La palabra de Cristo habite ricamente en ustedes. Instrúyanse y exhórtense unos a otros con toda sabiduría; canten al Señor salmos, himnos y cánticos espirituales, con gratitud de corazón.” (Col 3:16) Este método usado en la Casa de Dios no es una persona hablando a todos los demás. Mas bien, es una inter-acción. En una reunión masiva como nuestra celebración no tan fácil es usar esta clase de instrucción. Pero en nuestras reuniones de oración, y en la reunión en las casas, tenemos un ambiente excelente para instruir y exhortar unos a otros.

    Requiere la actitud correcta:  llegando a la reunión con la PALABRA DE CRISTO HABITANDO RICAMENTE EN NOSOTROS. Cuando estamos empapados de la Palabra de Cristo, es como un vaso desbordado. Derrama su contenido a su alrededor. Lo que oímos en las predicas, nos debe llenar, pero tambien nuestra lectura de la biblia, nuestra búsqueda de Dios nos debe llenar de tal manera que tengamos mucho que compartir.

    Pablo, una noche hablando en una reunión en casa habló tanto que seguía hablando hasta medianoche. (Hechos 20:7) La palabra que usó Lucas aquí en griego es “dialegomai” de donde viene la palabra “dialogar”. Dialogar significa “hablar entre dos” o conversar. No predicaba a ellos esa noche (aunque lo hacía a veces). Mas bien, tomó tiempo para conversar y dejar que los hermanos enseñaran y exhortaran los unos a los otros.

    Dios quiere que edifiquemos su casa con sabiduría, cada uno llenándose con su palabra para instruir unos a otros y así expandir la habitación de Dios.

Cerrar Tomen tiempo ahora en la reunión para edficarse, exhortarse y consolarse. 

Memoricen
1 Corintios 14:3 Pero el que profetiza les habla a los demás para edificarlos, exhortarlos y consolarlos.