La Casa que Dios Desea

1 Cor 3:9-17     9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. 10 Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica sobre él. Pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima. 11 Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. 12 Ahora bien, si sobre este fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, 13 la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. 14 Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. 15 Si la obra de alguno es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como por fuego.      16 ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? 17 Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es santo, y eso es lo que vosotros sois. 

Introducción — Dios está levantando la iglesia local para habitar en ella y desplegar su poder y su Reino por medio de nuestra comunidad. Tu tienes un papel que jugar en esta construcción. Hoy aprendemos sobre nuestra misión de ser un edificio de Dios, donde Él habita por su Espiritu Santo y donde Él transforma las vidas de los que son añadidos al edificio.

  1. Como una Comunidad de Fe, Somos un Edificio de Dios
    En todas las historias que hemos repasado en los grupos, hemos aprendido que Dios tiene un plan desde el inicio hasta el final. Toda la historia culminará en la ciudad de Dios — la gloriosa habitación de Dios entre los seres humanos que lo aman—bajando del cielo.
    La iglesia local es un edificio en la ciudad de Dios y existe para brillar y construirse en todos sus niveles y partes y cuartos hasta que recibe su calificación por Dios.
    Somos un edificio, entonces, una habitación de Dios. Dios dijo a Salomón que no habitaba en templos hechos por los hombres. Pero dijo que habitaba entre nosotros, su pueblo. Cada grupo familiar es una habitación para Dios en el Espiritu Santo. Cada grupo familiar representa al Dios trino que vive en perfecta harmonía y comunión. Cada miembro de la Trinidad, Padre, Hijo y Espiritu Santo, hace su parte. El grupo familiar tiene que ser así tambien. Jesús es el fundamento que sostiene a todos los demás, pero los miembros somos las piedras preciosas, las ventanas, el techo, las paredes, la estructura, y las habitaciones.

    Cada uno tiene una parte que jugar. Cada uno vive en el grupo y en el a iglesia en relación e unidad con los demás. Cuando otros vienen a ver el edificio de Dios, esta casa linda que se va construyendo, deben ver el amor que nos mantiene cimentados los unos con los otros. Es crucial que cada uno del grupo levante la mano a declarar su deseo de construir esta habitación para Dios y constribuir su parte para el avance del Reino de Dios.
    Se hace viviendo en comunidad y cumpliendo con la descripción de nuestra vida juntos que se en encuentra en los pasajes de la Biblia llamados “los mandamientos ‘los unos a los otros’”. Por ejemplo, “amen los unos a los otros” (Juan 13:34-35), “sírvanse los unos a los otros” (Gal 5:13), “aceptense los unos a los otros” (Romanos 15:7, 14).
    Una iglesia que practica los mandamiento “los unos a los otros”, se verá bella entre todas las organizaciones humanas basadas en valores mas bajos. 
     
  2. El Fundamento del Edificio es Jesucristo
    El fundamento de esta comunidad, de este edificio, no es el idioma que hablamos en común, no es un país de orígen, no es una cultura, es Jesucristo. El es la base de nuestra relación el uno con el otro. El es la razón por la cual andamos juntos. Él es la regla que nos mide para mostrarnos hasta donde hemos llegado en cumplir su voluntad.

    Pablo dijo que nadie puede hechar otro fundamento a la iglesia local—sólo Cristo la hace de fundamento. Él nos mostró con su ejemplo como vivir. Él es el Rey coronado con espinos que murió por nuestros pecados para reconciliarnos con Dios. Él resucitó de la muerte para darnos vida nueva juntamente con él. Él ha derribado la pared intermedia de separación entre pueblos y naciones para que seamos un pueblo de Dios.

    No somos una iglesia para personas de cierto nivel económico, de cierta clase social, de cierto nivel de educación. Somos la iglesia de Cristo Jesús. Somos una iglesia que refleja el amor de Dios para toda clase y raza y cultura.

    Teniendo a Jesucristo como fundamento, no tenemos que dividirnos por doctrinas favoritas no centrales. No tenemos que separarnos sólo por gustos de música, ni personalidad. Somos unidos en la misión que Jesús nos dio de construir una casa para Dios de los almas que él va añadiendo sobre el fundamento de Cristo.

    Los cristianos de los primeros siglos de la iglesia adornaban sus casas con mosaicos. Un mosaico es un diseño o arte hecho de piezas pequeñas de piedra o cerámico de color. Apartes, estas piezas no son hermosas. Pero puestos en orden según el plan del arquitecto, forman diseños que enseñaban las historias de la biblia a los recien convertidos. Muchos mosaicos que tienen casi 2.000 años, todavía existen hoy, porque fueron puestos en el fundamento de las casas en aquellos tiempos. Aparte del fundamento, no somos nada glorioso. Aparte el uno del otro, no somos hermosos. Pero unidos sobre el fundamento, formamos un diseño duradero que despliega el plan de Dios para la humanidad.
     
  3. Tenemos que Construir Para que el Espiritu de Dios Habite Aquí
    Una de las características de la casa donde habita Dios es la santidad. La santidad es apartarnos de lo malo para Dios. Lo malo no es sólo las cosas como mentira, borrachería, adulterio, etc. Es la independencia tambien—la insistencia que uno no necesita caminar pegado a los demás. Pablo dijo esto a los Corintios: “16 ¡Ustedes son el templo del Dios viviente! Ya Dios lo ha dicho: «Habitaré y andaré entre ellos, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.» 17 Por lo tanto, el Señor dice: «Salgan de en medio de ellos, y apártense; y no toquen lo inmundo; y yo los recibiré.”

    Este verso empieza, no con “tu” pero con “ustedes”—es plural. No está hablando de una santidad individual. Está hablado de una santidad corporal—es decir entre nosotros todos como cuerpo. ¿Que clase de casa estamos construyendo entonces?
     
    1. Habitaré… Una casa donde Dios se siente bienvenido. Dios es trino, es una comunidad de Padre, Hijo y Espiritu Santo. La casa donde él ha decidido habitar es una comunidad de creyentes que son interdependientes. Y es más, somos una comunidad de grupos interdependientes. Un grupo no bien conectado con los demás grupos no refleja la gloria del Dios que servimos. Un grupo donde el líder o los miembros no muestran dependencia de los demás grupos y miembros de la iglesia local no están construyendo una casa para que Dios se siente bienvenido. Mas bien están construyendo una casa donde ellos se sienten cómodos, con poco compromiso a la misión de Dios. Dios no habita allí.
       
    2. y andaré entre ellos… Hay grupos que no permiten que Cristo se mueve de un miembro a otro. En esos grupos solo ciertos son permitidos a expresar Cristo, mientras los demás son espectadores. Esta no es la casa que Dios desea.  Se olvida de los 90 mandamientos “los unos a los otros” que se encuentran en la biblia. No podemos funcionar como iglesia, ni como grupo, si Cristo no anda entre nosotros—cada uno transmitiendo a Cristo a los demás.
       
    3. y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo… la tercera característica de esta comunidad es que es un lugar donde Dios es tratado como la persona suprema y nosotros su pueblo amado. Él es Dios, él es Rey, Señor, Padre, la piedra-angular. En un grupo o iglesia donde un hombre o el líder es el enfoque, Dios no habita allí. Si todos los miembros respetan a Cristo como la persona suprema en el grupo, puede crecer y brillar y Dios habitará allí entre ellos. En esa casa, todos son ministros, todos son el pueblo de Dios y Dios es su Dios. Todos pueden orar, todos pueden comunicar el evangelio, todos pueden profetizar, todos pueden echar fuera demonios y sanar a los enfermos. Esta es la casa donde Dios habita. 

Conclusión

Dios quiere que seamos una casa de miembros y grupos interdependientes, donde el Espiritu Santo fluye, donde el mundo puede ser restaurado y levantado. Hablan como grupo ahora de cuan interdependientes están con los demás miembros y grupos para desplegar la comunidad de Dios con poder.