Objetivos de la Lección 9

  • Aprender los beneficios del amor divino y como nos impactan como una comunidad.
  • Recibir como un grupo el amor divino expresado en el Nuevo Pacto. 

Textos Centrales: 

Jeremías 32:37-40  «He aquí, los reuniré de todas las tierras a las cuales los he echado en mi ira, en mi furor y con gran enojo, y los haré volver a este lugar y los haré morar seguros. 38 Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios; 39 y les daré un solo corazón y un solo camino, para que me teman siempre, para bien de ellos y de sus hijos después de ellos. 40 Haré con ellos un pacto eterno, por el que no me apartaré de ellos, para hacerles bien, e infundiré mi temor en sus corazones para que no se aparten de mí. 41 Me regocijaré en ellos haciéndoles bien, y ciertamente los plantaré en esta tierra, con todo mi corazón y con toda mi alma.»  

Juan 3:16 «De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda más tenga vida eterna.»

Introducción

En la prédica del domingo, aprendimos acerca de la palabra para el amor de Dios en el antiguo testamento: HASHAQ.  Esta palabra no sólo habla de como Dios se siente hacía nosotros, pero tambien se refiere a la manera que Dios se ata a nosotros para siempre en un pacto. Si Dios dice que nos ama, no es algo pasajero, mas bien Dios se ata permanentemente a sus hijos. Lo que nosotros pasamos—tambien lo pasa él. Donda vayamos nosotros, allí va Dios tambien. Hasta incluso, somos miembros de SU cuerpo, tanto que Dios se identifica con nosotros en amor. Hoy vamos a ver las implicaciones poderosas del amor hashaq de Dios hacía la comunidad de fe—nuestra iglesia y nuestro grupo familia.

Su Amor Nos Hace Seguros

El texto central de hoy, Jer 32:37-40, habla de un tiempo cuando Dios va a reunir a su pueblo que Él mandó a la cautividad en Babilonia. Es aquí, que Dios hace claro que pacto de amor va a hacer él con ellos (nosotros) luego. El verso 37 dice, “los haré morar seguros”. 

El amor que Dios nos da es un amor que nos hace seguros con Él. Nos hace claro cuales son sus promesas y sus planes con nosotros para que lo sigamos con amor. Dios no es como el mundo religioso lo quiera pintar: una deidad caprichoso que un momento está feliz y el próximo está listo para destruir a su pueblo. 

Dios es un Dios justo y santo y lleno de ira contra los pecadores. Por eso, dio a su Hijo, Jesucristo, en la cruz. Fue en la cruz que toda la ira de Dios contra su pueblo cayó sobre su Hijo. Ahora, según Juan 3:16, todo aquel que en Él cree, no se perderá, mas tendrá vida eterna.

Juan también escribió a los cristianos en otro tiempo: “Les he escrito estas cosas a ustedes, los que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna”. (1 Juan 5:13)

Pablo dijo que nada nos puede separar del amor de Dios en Cristo Jesús. (Romanos 8:38-39)

Jesús dijo, “El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna no será condenado, sino que ha pasado de muerte a vida”. (Juan 5:24)

En Él somos seguros. Nos hace morar seguros. No tenemos que dudar jamás que perderemos nuestro lugar de seguridad. 

Jesús dijo: Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre, que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. (Juan 10:28-30)

Su Amor Nos Da Identidad

El verso 38 del texto central dice, “Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios” Vemos aquí un compromiso de parte de Dios a hacernos su pueblo. Y nosotros lo tendremos a Él por Dios. 

Es el concepto de adopción que vemos aquí. Un niño abandonado sin nombre no sabe quien es ni de donde viene. Pero cuando una familia lo recoge y lo recibe como suyo, el niño recibe un nombre y así una identidad.

Pedro dijo de nosotros, “Antes, ustedes no eran un pueblo; ¡pero ahora son el pueblo de Dios!; antes no habían sido compadecidos, pero ahora ya han sido compadecidos”. (1 Pedro 2:10) Juan dijo, “ahora somos hijos de Dios”. (1 Juan 3:1-2) 

Esto hace que seamos personas no solamente seguras en Dios, pero vacunados contra el afán de este mundo. Los demás tienen que encontrar su identidad en las cosas que poseen, o en la cantidad de amigos que tengan, o en la buena opinión de los demás. Pero Dios nos ha hecho sus hijos. No hay mayor identidad. No hay mejor opinión que la que tiene el Padre hacía sus hijos. 

Dios deja de llamarnos pecadores. Ahora nos llama “santos”. Lo hace por amor, no por lástima. Lo hace porque así nos ha declarado. Somos parte de una familia llamada por el Señor Jesucristo. Pablo dijo: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,” (Efesios 3:14-15)

No tenemos que fingir piedad ni justicia ante los demás. Porque caminamos en la identidad del Hijo de Dios. Podemos ser transparentes, honestos, francos y cariñosos el uno con el otro. Podemos aceptar el uno al otro, porque fuimos aceptos en el amado, también.

Su Amor Nos Hace Como Él

El verso 39 dice que les daré un solo corazón y un solo camino, para que me teman siempre, para bien de ellos y de sus hijos después de ellos. Parte del pacto de amor que Dios hace con nosotros es que Él trabajará en nosotros para cumplir su voluntad y hacernos como Él. 

Sólo Dios puede darnos un solo corazón y un solo camino para temerle siempre. Sólo Él puede escribir su ley en nuestros corazones para que le temamos. El verso 40 dice que Él jamás se apartará de nosotros y nos infundirá temor (reverencia) para que jamás nos apartaremos de Él. 

Es glorioso saber que Dios se encarga de hacernos mas y mas como Él. A veces nos decepcionamos en el camino porque con cada día descubrimos nuestra incapacidad de simplemente esforzarnos mas para ser santos. La diciplina y la decisión del hombre tienen su lugar, pero es Dios quien está velando por el desarrollo nuestro. 

Dice que nos va a hacer bien y que va a infundir en nosotros temor. Por amor, nosotros como una iglesia, recibimos la acción de Dios sobre nuestros corazones para ser mas y mas como Él. No nos damos por vencidos y no nos apartamos de Él, porque DIOS MISMO ESTA CUIDADOSAMENTE VELANDO POR NUESTRO AVANCE. El es quien nos da el querer como el hacer. 

Debemos clamar a Él por poder siempre. Debemos recordarle de su promesa en esta área. Cuando vemos una falta de progreso, nos tenemos que humillar y depender de la mano soberana de Dios para hacernos progresar.

Su Amor le Da Gozo a Dios

El verso 40 dice, «Me regocijaré en ellos haciéndoles bien, y ciertamente los plantaré en esta tierra, con todo mi corazón y con toda mi alma.» 

No hay verso mas poderoso en toda la Biblia. Dios se regocija en hacernos bien. Él danza sobre nosotros. Él salta de alegría. Él jura por si mismo que nos va a cumplir lo prometido. Y agrega—con todo su corazón y con toda su alma.  

Dios esta totalmente dedicado a la bendición de nosotros como su pueblo. Pues, le da un gozo grande el bendecirnos y usarnos y levantarnos para sus propósitos.